Gingivitis en el embarazo: riesgos, síntomas y cómo tratarla con seguridad
Estar embarazada ya trae suficientes cambios como para encima tener las encías rojas, hinchadas y sangrando al cepillarte… y claro, aparece la duda:
“¿Esto es normal durante el embarazo o es un problema? ¿Puede afectar al bebé?”
En este artículo quiero explicarte, de forma clara y sin alarmismos:
- Por qué el embarazo hace que las encías se inflamen más.
- Cuando hablamos de gingivitis del embarazo o gingivitis gestacional.
- Qué riesgo real puede tener para el bebé si no se controla.
- Queé puedes hacer tú , desde hoy, para cuidar tus encías en esta etapa.
Índice del artículo
Introducción: encías, embarazo y la doble preocupación
La doctora Irene Vallejos resume muy bien el tema:
En el embarazo, los problemas de encías importan por dos razones:
lo que le pasa a la madre y lo que puede suponer para el feto.
Por un lado:
- Encías que se inflaman, sangran, molestan…
Por otro lado: - Si la inflamación se complica y pasa a infecciones más profundas, el cuerpo de la embarazada puede reaccionar de una forma que no nos interesa nada durante la gestación.
La idea clave que quiero que te lleves es esta:
- Tener las encías más sensibles y algo de sangrado es relativamente frecuente en el embarazo.
- Pero no conviene ignorarlo, porque bien controlado se queda en un problema local… y mal controlado puede dar guerra.
¿Por qué se inflaman tanto las encías en el embarazo?
Hormonas y encías “a flor de piel”
Durante el embarazo, tus hormonas —sobre todo estrógenos y progesterona— se disparan.
Eso no solo afecta al estado de ánimo o al pecho: también afecta a las encías.
La doctora Vallejos lo explica así: en la embarazada, las hormonas hacen que las encías estén hipersensibles, “a flor de piel”. Eso significa que:
- Reaccionan más a cualquier irritación.
- Se inflaman con más facilidad.
- Sangran con más intensidad ante estímulos que antes apenas les afectaban.
Por eso tantas mujeres dicen:
“Yo antes me cepillaba igual y no me sangraban… ahora sí.”
No es que de repente te estés cepillando peor: es que tus encías están más reactivas.
El papel de la placa: cuando la suciedad entra en juego
Las hormonas por sí solas no crean la gingivitis.
Necesitan un “socio”: la placa bacteriana.
Todos los días, en todas las bocas, se forma una peliculita pegajosa de bacterias sobre los dientes: la placa.
Si no se limpia bien:
- Esa placa se acumula.
- Se endurece y se convierte en sarro.
- Se queda pegada justo en la unión entre el diente y la encía.
La doctora Vallejos utiliza una imagen muy clara:
Esa placa y ese sarro son como basura que se va acumulando en la encía, la irritan y la infectan justo en el borde.
En una persona no embarazada, esa “basura” ya puede dar problemas.
En una embarazada, con las encías hipersensibles, el efecto se potencia:
- Más inflamación.
- Más enrojecimiento.
- Más sangrado.
Resultado típico:
- Encías rojas,
- Hinchadas,
- Que sangran con mucha facilidad al cepillarse, usar hilo o morder algo un poco duro.
A eso es a lo que llamamos, muchas veces, gingivitis del embarazo o gingivitis gestacional.
¿Es “normal” que sangren las encías durante el embarazo?
Vamos a matizar, porque aquí está la trampa:
- Es muy frecuente que las encías estén más sensibles y sangren algo más en el embarazo.
- Pero que sea frecuente no significa que sea “normal” ignorarlo.
Podemos decir que entra dentro de lo esperable que:
- Notes las encías más hinchadas.
- Algún sangrado puntual si llevabas tiempo con higiene justita.
Lo que ya nos debe hacer pensar claramente en gingivitis y consultar es:
- Sangrado todos los días al cepillarte o usar hilo.
- Encías muy rojas, moradas o brillantes.
- Sensación de inflamación constante.
- Mal aliento que antes no tenías.
Y si a eso se suma:
- Dolor,
- Supuración,
- Movilidad de piezas,
ya no estamos hablando de una simple gingivitis del embarazo, sino de algo que puede estar yendo hacia periodontitis, y ahí sí hay que actuar sin esperar.
Gingivitis gestacional vs. problemas de encías previos
Si llegas al embarazo con encías sanas
Cuando una mujer llega al embarazo con:
- Encías sanas,
- Buena higiene,
- Poco o nada de sarro,
el riesgo de una gingivitis grave es mucho más bajo.
Las hormonas pueden hacer que las encías estén algo más sensibles, pero si no hay placa ni sarro, la posibilidad de que se desarrolle una enfermedad importante de las encías es bastante pequeña.
Por eso muchas clínicas recomiendan una revisión y limpieza antes del embarazo si se está buscando bebé. Es como “poner la casa en orden” antes de que empiece la fiesta hormonal.
Si ya tenías gingivitis o periodontitis antes
Aquí cambia el panorama.
Si antes del embarazo ya había:
- Gingivitis (encías que sangran con facilidad)
- o incluso periodontitis (enfermedad más profunda que afecta al hueso),
entonces las hormonas del embarazo pueden ser gasolina sobre un fuego que ya estaba encendido.
¿Qué puede ocurrir?
- Encías que ya estaban algo inflamadas se ponen muchísimo peor.
- Aumenta el sangrado.
- Pueden aparecer o agravarse bolsas periodontales (espacios profundos entre diente y encía).
- La infección deja de ser algo superficial y pasa a ser más seria.
Por eso es tan importante:
- No esperar a estar embarazada para tratar problemas de encías conocidos.
- Y, si ya estás embarazada, informar a tu dentista y a tu ginecólogo si tienes antecedentes de gingivitis/periodontitis.
¿Cómo puede afectar la gingivitis al bebé?
Aquí es donde entra la parte que más preocupa, y con razón.
La doctora Irene Vallejos lo explica de forma muy gráfica:
- Mientras hablamos de una gingivitis superficial, el problema es sobre todo local: inflamación, sangrado, molestias en la madre.
- El riesgo para el bebé aumenta cuando esa situación se complica y pasa a una infección más profunda, lo que llamamos periodontitis.
De inflamación superficial a infección profunda
Cuando hay una infección fuerte en la boca:
- El cuerpo de la embarazada empieza a producir muchas sustancias de alarma (mediadores inflamatorios).
- Estas sustancias son parte de la respuesta defensiva normal frente a una infección…
- Pero el problema es que algunas de estas señales se parecen mucho a las que el cuerpo utiliza para iniciar el parto.
Es decir:
Una infección grave en la boca puede “confundir” al organismo
y hacerle creer que es momento de activar mecanismos parecidos a los del parto.
Riesgos potenciales para el embarazo
¿En qué se traduce esa confusión de señales?
- Aumento del riesgo de parto prematuro (el bebé nace antes de tiempo).
- Mayor riesgo de bajo peso al nacer.
Ojo con esto:
- No significa que todas las embarazadas con gingivitis vayan a tener un parto prematuro o un bebé con bajo peso.
- Lo que sí significa es que una infección seria y mantenida en la boca no es inocente durante el embarazo.
Por eso, el mensaje no es de pánico, sino de responsabilidad:
Cuidar las encías durante el embarazo forma parte de cuidar también al bebé.
¿Qué puedo hacer si estoy embarazada y me sangran las encías?
Buena noticia: se puede hacer mucho, y casi todo es sentido común bien aplicado.
Cuidados diarios en casa
Algunas pautas básicas que ayudan mucho:
- Cepillado suave pero eficaz
- Usa un cepillo de cerdas suaves.
- Cepíllate al menos dos veces al día, idealmente tres.
- Presta atención a la línea de la encía; no te quedes solo en la parte “visible” del diente.
- No dejes de cepillarte porque sangre
Este punto la doctora Vallejos lo insiste muchísimo:- El sangrado no es una señal de que debes dejar de limpiar,
- Es una señal de que la encía está inflamada y necesita que retires bien la placa.
Dejar de cepillar por miedo solo deja más placa, y la inflamación aumenta.
- Limpieza interdental
- Hilo dental, cepillos interdentales o irrigador, al menos una vez al día.
- Pregunta a tu dentista qué opción es mejor en tu caso (no todas las bocas son iguales).
- Si tienes náuseas o vómitos
- No te cepilles inmediatamente después de vomitar (el ácido reblandece el esmalte).
- Primero aclara la boca con agua o con un colutorio sin alcohol, espera unos minutos y luego cepíllate con suavidad.
- Hábitos que ayudan
- Reducir el consumo de azúcares pegajosos.
- Beber agua con frecuencia.
- Evitar el tabaco (por muchas razones, no solo por las encías).
Tratamiento en la clínica dental
Si estás embarazada y tus encías sangran mucho, lo ideal es no esperar al postparto.
En la clínica se puede:
- Hacer una revisión completa de tus encías.
- Realizar una limpieza profesional para eliminar placa y sarro por encima y justo por debajo de la línea de la encía.
- En casos más serios, valorar un raspado/curetaje para limpiar zonas más profundas.
Lo habitual es que:
- Las limpiezas profesionales se puedan hacer con seguridad durante el embarazo (tu dentista adaptará cuidados y posición en el sillón).
- Los tratamientos más largos o complejos se suelan planificar en el segundo trimestre, que suele ser la etapa más estable.
Siempre, eso sí, coordinando la información con tu ginecólogo/obstetra si hay cualquier duda.
¿Cuándo debería ir al dentista si estoy embarazada?
Hay tres momentos clave:
1. Antes del embarazo (si lo estás planificando)
Es el momento ideal para:
- Hacer una revisión completa.
- Tratar gingivitis o periodontitis si las hay.
- Realizar una limpieza profunda, para llegar al embarazo con las encías lo más sanas posible.
2. Durante el embarazo
En general:
- Una revisión y, si hace falta, limpieza en el segundo trimestre suele ser un buen momento.
- Pero si tus encías sangran mucho desde el principio, no hace falta esperar: coméntalo cuanto antes.
3. NO esperar si hay señales de alarma
Pide cita sin dejarlo para después del parto si:
- Tienes sangrado muy abundante y diario.
- Notas encías muy inflamadas, doloridas o con zonas que supuran.
- Ves dientes que parecen más largos (encías retraídas) o notas movilidad.
- El mal aliento es persistente y no mejora con buena higiene.


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